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Estefanía

Habilidades Sociales

EL RETO: subida al Eccehomo

 

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Al proponernos el profesor de Habilidades Sociales la actividad de ascender al eccehomo nos pareció muy interesante, ya que se salía de la rutina diaria y era una forma de observar directamente en una actividad de un grupo de personas al que se llega de repente.

 

Tras recibir las indicaciones que nos proporciona Alejandro sobre el punto de partida; lo que teníamos que llevar, como zapatillas, chubasquero, crema solar… y lo que deberíamos observar para que de la actividad sacáramos el máximo partido posible.

 

El día de antes había estado lloviendo casi todo el día, y nos parecía muy raro que una actividad llevada a cabo en el campo se hiciera en esas condiciones. Pero para nuestra suerte no se suspendió aunque el día amaneció gris y queriendo llover.

 

El grupo de clase quedamos en la facultad, ya que muchas de nosotras no sabíamos donde se encontraba el pabellón del que empezaba la actividad. Cuando llegamos a él, nos quedamos en la calle ante la incertidumbre de no saber si nos venían a buscarnos, teníamos que entrar. Veíamos como los grupos iban llegando y pasando al pabellón pero nosotras hasta que no empezó a chispear no entramos al hall. Cuando lo hicimos, el profesor nos pregunto si éramos y empezó a explicar en que consistía la actividad, la subida la Eccehomo, por lo que el recibimiento en gran grupo no se dio. La actividad estaba dividida en cuatro grupos y nosotras éramos cinco por lo que dos debían de ir en el mismo grupo, nosotras pensábamos que la actividad se haría en conjunto y que iríamos juntas. Cada una de nosotras nos fuimos al grupo que nos había tocado, el profesor nos proporciono una brújula, un mapa y las coordenadas de los puntos para seguir la ruta que tenias que realizar.

 

Ya con mi grupo, el cual iba a hacer la ruta, nos presentamos todos y de las primeras cosas que me dijeron, es que de las rutas que habían realizado se habían perdido, pero con la razón de que intentaban hacerla con atajos, lo cual lo explicaba todo. Ya nos pusimos ha realizar la ruta que tenias que seguir, por lo que hay que saber utilizar la brújula y las coordenadas. Tuvimos algunos problemillas, ya que no se acordaban muy bien de cómo se colocaba la brújula y como era lo de las coordenadas, preguntamos a David, y nos dijo que se ponía en nuestro grupo, ya que cada día se ponía con uno, cosa que me tranquilizo bastante por que pensé que no nos perderíamos.

 

Comenzamos la andadura, saliendo del pabellón, grupo por grupo. Mi grupo era el numero 2, y hacíamos la misma subida y bajado que el grupo 1. Salimos los dos más o menos al mismo tiempo, durante el camino el grupo hasta orilla del río por la cual cruzábamos todos juntos se mostró atento, me preguntaron si la subida la había hecho alguna vez, lo que nos había contado de la actividad,…

 

Una vez en el río, nos encontramos ante el primer reto, cruzar el río, todo el grupo tenía que cruzar de uno en uno. Era una presa, el peligro era que si mirabas al fondo del río te mareabas un poco y el ancho por el que caminábamos nos cambia el pie, sobrando muy poquito espacio, por lo que teníamos que estar muy atentos. Ya en la otra orilla, empezamos la ruta, el profesor había dado las indicaciones de que cada cinco minutos tenia que ser uno del grupo ciego y se tenían que fijar en las huellas de animales.

 

Comenzamos con la subida hacia el Eccehomo, cada grupo iba siguiendo la ruta indicada y siguiendo el ritmo marcado, que al principio era el mismo en todos los componentes del grupo. Las indicaciones que había dado David (el profesor), se iban haciendo, hasta que una de las que hacia de ciego por despiste de su lazarillo, casi se cae en un pequeño bache. El camino ya se iba complicando, al ser cada vez mas estrecha.

 

Íbamos llegando a los puntos indicados, con buen ritmo hasta que alcanzábamos el punto por el teníamos que subir, donde se produjo el primer momento de crisis, había que tomar una decisión, si ir por donde marcaba la ruta o seguir al grupo 1, que iba por delante. Parte del grupo empezó a caminar hacia el camino por el cual iba el primer grupo, pensé que habían tomado en cierto modo esa decisión por que al ir con nosotros el profesor, no nos perderíamos, ya que conocía el terreno. Cuando ya llevábamos un poco de camino, una de las componentes se encontró con la brújula, mapa, puntos, del primer grupo, el cual lo habían perdido, sin ser conscientes de ello. Al acabarse el sendero, no sabíamos por donde ir, por que el primer grupo ya había avanzado bastante.

 

Bajamos por una pequeña pendiente, la cual debido a mi forma física me costaba bastante, ya que mis condiciones físicas no eran las más adecuadas ni el terreno, al estar embarrado, debido a las lluvias de los últimos días. Algunos de los componentes del grupo poco a poco fueron conscientes de las dificultades que iba teniendo para ascender.

 

Pero aun así, dejaron esa parte a David, ya que era uno mas del grupo. La subida fue de las partes más complicadas, al ir por medio del campo y el terreno estaba resbaladizo, nos empezó a llover cuando faltaba poco para llegar a la cima. El grupo en cuando en cuando se iba preocupando de cómo iba, si estaba bien, si necesitaba descansar... una vez en la cima, fue un momento en el cual tenia unas vistas impresionantes. Tenia la idea de que íbamos a estar todos juntos un rato, descansando y reponiendo fuerzas. Pero no fue así, esperamos a que llegaran los demás grupos y cada uno siguió con la ruta indicada.

 

La bajada fue más fácil, al haber un camino de tierra y al ir el grupo más o menos al mismo ritmo. Aunque dentro del grupo, se hicieron dos subgrupos, pero por el hecho de ir hablando.

 

Una vez que llegamos al río, para variar un poco cruzamos por otra parte, la cual tenía mas fuerza pero había mas sitio para apoyar el pie. El primer tramo, se necesitaba ayuda, la cual nos la proporcionaba David y otros miembros de otros grupos. Ya en la otra orilla esperábamos a que todo el mundo cruzara para ir en dirección al pabellón.

 

Allí, fue la despedida mejor que el recibimiento, al haber vivido una experiencia inolvidable de casi 4 horas de duración.

 

Es importante resaltar la paciencia que tuvieron todo el grupo con nosotras y que estuvieran pendientes de nosotras toda la clase no solo el grupo al que pertenecíamos.